El anuncio para los que aún no creen : Pbro. Víctor M. Fernández A pesar de la resurrección los discípulos se encierran, llenos de miedo. Porque todavía debían recibir la fuerza del Espíritu Santo. No significa esto que el Espíritu Santo no estuviera presente, ya que según el Evangelio de Juan, Jesús derrama el Espíritu cuando muere en la cruz. Pero Jesús tenía reservada para el día de Pentecostés una efusión más plena y liberadora que produciría la explosión evangelizadora de la Iglesia naciente. Sólo con la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés la evangelización se convertiría en una necesidad de los discípulos, en un fuego imposible de ahogar o reprimir. Por eso, todo el que diga haber recibido el Espíritu Santo debería poder exclamar como san Pablo: "Es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no anunciara el evangelio!" (1Cor 9, 16). Pero en este párrafo se destaca la incredulidad de Tomás, que se convierte en un elogio para los creyentes de hoy, que cre...
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